CAMINITO DEL DESFILADERO DEL TAJO DE RONDA
El objetivo del proyecto no es hacer una pasarela como espectáculo o para comunicar otros espacios y calles de la ciudad. El objetivo es hacer accesible el monumento creando un suelo que permita su contemplación ocupando el mínimo espacio que por su configuración va ser lineal.
Hasta el momento la conexión entre el Centro Histórico y los ensanches, arrabales hacia el norte de la meseta se ha ido haciendo mediante tres puentes que significan tres etapas de evolución urbana de la historia de la ciudad.
El hecho de que Ronda sea una ciudad cuyas características históricas sea visitada por personas de todos los países del mundo, que buscan conocer y estudiar sus valores naturales del entorno como los históricos que podemos encontrar en los estratos y testigos emergentes que quedan tanto en la ciudad como en su área de influencia, justifica que se abra al público uno de sus monumentos más importantes que se está visitando sin las debidas garantías de seguridad para los visitantes e incluso para la conservación del monumento.
Por otra parte, si bien este proyecto, por su naturaleza podría ser un proyecto puntual, pero cobra mayor importancia y justificación con el objetivo de recuperar otros recorridos históricos en torno a la ciudad que han sido de alguna manera el sustento de esta, como el reconocimiento de la fortaleza y el camino que conectaba los molinos harineros y todo lo que eso conlleva de recuperación la arqueología industrial. Estamos valorando el lugar y la relación de éste con los caminos y recorridos de la ciudad. Todo está relacionado con el monumento, con el Tajo de Ronda.
El protagonista de todos los proyectos que van entrelazados es el rio Guadalevín, Rio de los Molinos como se llamó con la conquista de los Reyes Católicos, tropas del Rey Fernando. La Garganta y el rio, en realidad han sido un foso natural de salvaguarda de la ciudad complemento de los muros de la fortaleza.
Sistema constructivo
El recorrido se resuelve mediante un sistema ligero y modular de pasarelas de madera y acero inoxidable, anclado directamente a la pared rocosa de la Garganta del Tajo. La pasarela principal tiene una anchura media de 1,50 m y se apoya sobre ménsulas formadas por tornapuntas de acero inoxidable AISI 304 de 50 × 50 × 3 mm, con una longitud media de 1,60 m, combinadas con vigas estructurales de madera tratada de 120 × 120 mm. En las plataformas de mayor dimensión, como la situada en el entorno de la Casa del Rey Moro, las vigas alcanzan secciones de 120 × 140 mm y las ménsulas aproximadamente 2,00 m.
El tablero está formado por pino nórdico tratado en autoclave, Clase de Uso 4, mediante tablones antideslizantes ranurados de 50 × 150 mm, apoyados sobre vigas longitudinales de 120 × 120 mm y 100 × 120 mm. La modulación permite recortar y adaptar cada pieza al perfil irregular de la roca, consiguiendo que la pasarela acompañe la geometría natural del Tajo.
La fijación a la roca se realiza mediante pletinas de acero inoxidable de 10 mm de espesor, con perforaciones de aproximadamente 25 mm de diámetro y 400 mm de profundidad, barras corrugadas de Ø16 mm y anclaje químico. El sistema se completa con tirantes superiores de acero inoxidable AISI 316 de Ø12 mm, que colaboran en la estabilización de la estructura volada.
Las protecciones laterales mantienen la misma lógica de ligereza: postes metálicos, cables tensores y una malla de acero inoxidable de 90 cm de altura, alcanzando una altura total de barandilla de 1,15 m.
Gran parte de las piezas se prefabrican en taller y se montan en seco, reduciendo operaciones, residuos y medios auxiliares dentro de un enclave de difícil acceso. La intervención sobre la roca queda limitada prácticamente a los puntos de anclaje, dando lugar a un sistema reversible, reparable por piezas y de mínimo impacto sobre el paisaje.
















